miércoles, 3 de junio de 2020

¿Nuevos síntomas de idiocracia?

Acerca de la quema de libros en Venezuela, Berlín, Alejandría... y un acuchillamiento.

"Leemos para sentir que no estamos solos" C. S. Lewis

Se subvaloran libros, se prohiben, se queman... algunos dirían que es una tendencia humana, que ha sucedido ya muchas veces: la biblioteca de Alejandría destruida por el naciente cristianismo en 391, Códices Mayas quemados por la inquisición en 1.562, libros quemados por los nazis en 1933 (entre ellos los de Freud), y un montón de etcéteras. Cualquiera diría que se trata de una tendencia humana, en cuyo caso estaríamos frente a una tendencia regresiva contra la que nada hemos podido hacer, regresiva en tanto concebimos que el texto escrito es testimonio de un saber acumulado, un objeto que da cuenta de nuestra continuidad y de los aprendizajes emprendidos en todas las direcciones.
No hay ninguna descripción de la foto disponible.Mientras en Colombia muchos se escandalizaban por la invitación de una presentadora de televisión a transformar los libros en portacuchillos (seguro se exagera la intención de la diva que sólo quería "crear contenido", pero actualmente la psique colectiva anda a la caza de símbolos, eso es indudable), en Venezuela se incendiaba una biblioteca completa. Según parece no es la primera vez que sucede en el país hermano, "vándalos" habrían estado atracando impunemente a la Universidad de Oriente (estado Sucre) e incluso viviendo dentro de ella. No soy ni pretendo ser un especialista en política venezolana por lo que no se trata acá de los motivos y complejidades de lo que sucedió, me atengo sólamente a la imagen de una biblioteca en llamas que, para mí, es un símbolo impactante y aún más si se asocia con otras imágenes análogas, por ejemplo, la de líderes políticos que, en todo el mundo, se precian de no leer, o cuyas intervenciones públicas están plagadas de falta de lógica y de saber sobre la humanidad, su historia, e incluso su biología.
La imagen puede contener: 1 persona, sentadoEsto es triste y la tristeza no se reduce a la queja de un grupo de fetichistas de los libros, a los cuales se les podría decir que ya casi todo está en digital (lo cual no es del todo cierto, lo quemado hoy en la Universidad de Oriente incluía gran cantidad de productos de investigación sin digitalizar), se trata de que una biblioteca quemada, tanto como un libro utilizado como portacuchillos, puede simbolizar un tipo de decadencia muy peligroso o un movimiento regresivo de la psique que puede llegar a la pérdida de la palabra escrita como medio de comunicación y de registro de la memoria, y si eso sucede, por supuesto nos iremos a vivir a un eterno presente en el cual la resolución de los conflictos quedará en manos del instinto más primario, ese mismo que tan bien se sirve de los cuchillos. El ataque a los libros o su subvaloración puede simbolizar un ataque a las palabras, a la imginación y al desarrollo del diálogo de las ideas y los sentimientos.
La imagen puede contener: 1 persona, gafas, texto que dice "FRASES DELA VIDA .COM la humanidad progresa. Hoy solamente quema mis libros; siglos atrás me hubieran quemado a mí. Sigmund Freud"Pongo aquí las dos imágenes, y sumo una de Freud con una frase que, en su estilo sarcástico, resume muchas cosas. Tristemente, el sarcasmo del gran psicoanalista se transformaría en una premonición de lo que pasaría con millones de sus congéneres, lo cual nos invita a llevar su frase más lejos y decir: "y después de quemar libros, generalmente se comienza a quemar gente", algo que ya sucedió en demasiadas ocasiones.
Lisímaco Henao Henao.
020620

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