lunes, 28 de enero de 2019

El Animus y sus patologías


(Textos leídos en el curso "Lo Femenino, Lo Masculino y Lo Andrógino". Semestre 2019-1)


"Animus" es el nombre dado por Jung a una facultad humana colectiva, transmitida en la especie, que consiste en la posibilidad de distanciamiento objetivo y de penetración intelectual con respecto a la realidad. Pueden encontrarse imágenes del Animus desde los tiempos más remotos, siendo paradigmática la del dios Apolo en Grecia, de quien dijeran los antiguos era el encargado de mantener distancia entre dioses y seres humanos, una "claridad prototípica" que ya nos habla del límite como principio de comportamiento; pero en cualquier cultura es posible encontrar los llamados "dioses solares" quienes, identificados con el astro rey regulaban "para todos" (el sol sale para todos por igual), es decir, de manera objetiva. Es por ello que encontramos entre los múltiples productos del Animus el establecimiento de leyes y normas colectivas ante las cuales el individuo puede enfurecerse, languidecer e incluso enfermar pero nada hacer pues, cuando de la sobrevivencia del grupo se trata, el individuo es apenas un servidor o una víctima. El Animus está entonces asociado en principio al Padre civilizador, fundido en principio con el arquetipo de El Padre de quien se desprende luego para dar cuerpo a lo llamado "masculino arquetípico". 

Simbólicamente el Animus está vinculado con todo lo aéreo (muchos dioses solares van acompañados de aves o ellos mismos pueden volar o están en el cielo), esto debido a que las ideas, los grandes productos del intelecto en general están hechos básicamente de aire, son elementos invisibles, es decir, una idea no necesita para nada de la materia o la constatación física para ser discutida e incluso elevada a los altares de "la verdad" (se dice que en la baja edad media se discutió por meses enteros la cuestión del número de ángeles que podrían caber en la punta de una aguja).

En algunas culturas, y por largos períodos de tiempo, se ha llegado a pensar que un arquetipo y sus productos son propios tan solo de una porción de la población o de un género en particular, así, por siglos, se ha creído en el mundo occidentalizado (y también en algunos pueblos de oriente o autóctonos de occidente), que las propiedades del arquetipo del Animus son propias sólo de los hombres y que las mujeres sólo pueden acceder a las cualidades del Anima, las causas de esta creencia son tanto sociales como políticas e incluso psíquicas (contaminaciones arquetípicas sobretodo), incluso algunas propiedades biológicas de los géneros pudieron haber influido en este malentendido. Aquí no me voy a extender en dichas causas pero puedo remitir a las discusiones de las que me ocupé en mi libro "Ser Hombre. Imágenes arquetípicas de masculinidad en Cien años de soledad" [1]. 

Pero sabemos que el Animus, como todo arquetipo, es una propiedad heredada de la especie y que no puede particularizarse entonces en un cuerpo, una cultura determinada o una época determinada. La forma tan descuidada con la que hoy se llama "arquetipo" a casi cualquier cosa que se vea repetida, nos da a entender que la gran advertencia de Jung de no confundir "Arquetipo" con "Imagen Arquetípica" ha sido desoída por completo, lo que lleva comúnmente a confundir el arquetipo con el estereotipo (también en el libro citado he incluido un texto sobre esta diferencia). Para los neófitos que quieran profundizar en aquella advertencia y así evitar lo que considero el peor malentendido junguiano pueden leer el primer capítulo de "Los Arquetipos y El Inconsciente Colectivo" de Jung [2]. 

Ahora bien, como cualquier arquetipo, el Animus tiene aspectos oscuros pues todo el inconsciente colectivo está vinculado con la biología y las etapas más primitivas del ser (en esta forma de hablar reconozco que estamos influidos por el mismo Animus que quiere diferenciarse y distanciarse al máximo de lo animal y todo lo llamado primitivo). Es por ello que cualquier ser humano puede enfermar del Animus, por ejemplo cuando es incapaz de ceder por miedo a mover sus límites, cuando es fanático de una idea aún cuando se le haya demostrado que está equivocada o viciada, cuando en cualquier situación quiere tener la razón, cuando muestra dificultades para la intimidad, la cercanía o la implicación, cuando ve al cuerpo como un mero contenedor cerebral. En estos casos suele producirse el fenómeno que Jung denominó "compensación psíquica" y que consiste en que de algún otro arquetipo se activará propiedades opuestas, en cuyo caso dependen de la consciencia y del Yo que en cierta medida la administra, los efectos de dicha compensación. Si el Yo es receptivo y abierto quizás comprenda lo que viene desde lo inconsciente, si es rígido o no está aún preparado para el cambio entonces sólo podrá responder con defensas, con lo cual se inicia la batalla a la cual llamamos neurosis. En último caso, si el Ego es demasiado fuerte (no siempre es bueno tener un "Ego fuerte" como nos quieren vender actualmente), si es tan rígido o heroico que sólo puede pensar en matar al monstruo, entonces podría venir una invasión de contenidos inconscientes que llevaría incluso a la psicosis; la compensación, nos dice Jung, habrá triunfado, incluso a pesar del individuo. En personas con una disposición particular la compensación también puede actuar a través del cuerpo mediante enfermedades de origen psicosomático muy variadas, así entenderíamos aquello que escribió acerca de que la naturaleza podría llegar a deshacerse de una vida sin sentido.

[1] Ser Hombre. Imágenes arquetípicas de masculinidad en Cien años de soledad. Lisímaco Henao Henao. Primera edición 2009 Ed. IUE, Envigado. Segunda edición 2015, del autor.

[2] Los Arquetipos y lo inconsciente colectivo. C. G. Jung. O.C. Vol 9/I Ed. Trotta. Madrid, 2002"

Fragmento de "Ego y Alma. En torno a una relación compleja". Libro en preparación.

Lisímaco Henao Henao. 
Psicólogo y Analista Junguiano SCAJ - IAAP
Medellín, 28 de enero de 2019

Fotografía: Piedra del Sol, también llamada "Calendario Azteca" en el museo antropológico de la ciudad de México. Representación del dios Tonatiuh, vinculado con el quinto sol. Fotografía del autor.

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1 comentario:

  1. Soberbio!,la mejor forma de conciliar el sueño después de una crisis de pareja...bueno eso...y un poco de sustancia enteogenica. Hay que afrontar el anima oscura para alcanzar la virilidad plena.

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