viernes, 29 de noviembre de 2019

Cursos y Seminarios 2020-1 con opción virtual

Ofrezco aquí visión general de los Cursos y seminarios intensivos para el primer semestre de 2020

TODOS LOS CURSOS CON OPCIÓN VIRTUAL (On Line)

Generalidades:

LOS CURSOS son de 8 sesiones de dos horas cada curso. Dos sesiones por mes.
Todos los cursos pueden tomarse de manera virtual.
Cada curso tiene un costo de $400.000 o 130 Dólares. 
Cupos limitados. Separa tu cupo escribiendo a eventos@jungcolombia.com

LOS SEMINARIOS serán 4 y trataremos temas independientes, cada seminario de un día. Sábados de 9 a.m. a 5 p.m. Ver fechas más abajo..
Cada seminario tiene un costo de $200.000 (virtualidad por definir).



Detalles sobre fechas, forma de pago y más escribiendo a
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martes, 6 de agosto de 2019

LA BOMBA ATÓMICA en la psique colectiva.

Hoy se cumplen 74 años del uso "eficiente" de la bomba atómica.

En una serie de historias titulada "Las aventuras del Barón Munchhausen", adaptadas varias veces al cine, hay una escena en la que el protagonista desciende al fondo del monte Etna y allí dialoga con Hefestos (Vulcano), dios de la fragua, artesano por excelencia, el dios cojo y despreciado por los demás incluida su madre y su padre (Hera y Zeus). En la película de 1988 vemos al Barón pidiéndole al dios que le venda armas para su causa, Hefestos le muestra su lugar de trabajo y todos los esclavos que tiene a su disposición, luego de esto pasa a mostrarle su gran invento, ¡la maravilla de las maravillas que revolucionará el arte de la guerra!: "Con esta arma usted destruye al enemigo junto con sus casas, sus caminos, sus perros y sus gallinas ¡y lo mejor! NO TIENE QUE VERLO, todo sucede a distancia". Al escuchar esto el Barón, con su acostumbrado sarcasmo contesta "¡y así qué gracia tiene!".
Hefestos no es, por supuesto, el dios de la guerra, pero sí tiene la habilidad de construir cualquier cosa de cualquier material, siendo hábil sobretodo en la metalurgia; lo que si mantiene a flote es el rencor inflamable surgido de un enconado complejo de abandono que en algunas versiones del mito llega a sanar y en otras no. A quien consideramos el dios de la guerra en la mitología griega es a Ares (Marte), quien aparece en la película de 2017 "La mujer maravilla", declarando que él no ha obligado a ningún ser humano a llevar a cabo guerras o genocidio, ni siquiera a usar terribles armas letales, que tan sólo les ha "sugerido" al oído alguna pequeña idea y ellos mismos, con su ingenio y su odio, han desatado el infierno de la guerra y la matanza.
Involucrada en la guerra también encontramos a una diosa, Atenea, la nacida de la cabeza del padre, la que al nacer ya viene completamente armada y lanzando un grito de guerra, pero cuya inteligencia la sitúa como diosa de la estrategia (además de todas las artes que requieren de un gran cálculo racional). En el campo de batalla de Troya encontramos a ambos dioses guerreros, tanto Atenea como Ares protagonizan la batalla ¿cuál es la diferencia entre ellos?. Es posible descubrir en Ares la ira ciega, el dejarse llevar por impulsos muy primitivos, un enojo que envuelve todo lo que toca y que no se sacia con nada, el guerrero desatado que destroza, que masacra y al final se encuentra anhelando otra oportunidad para continuar en la destrucción. Atenea, por otra parte, ha heredado de la cabeza de su padre la inteligencia y el buen consejo, susurra en el oído de sus protegidos y les alienta más que al odio, a la estrategia y el buen juicio. A Atenea no se le ve reaccionar con la impulsividad de Ares, en Troya vemos por ello cómo su protegido Ulises, es siempre buscado por los jefes para dirimir conflictos pues él tiene siempre ese buen consejo ateneico.
Estas imágenes, emergentes en la psique colectiva, parecen decirnos algo muy importante sobre el uso indiscriminado de la fuerza en la guerra, por supuesto lo primero que pensaríamos como humanidad sería que lo mejor es que la guerra no existiera, pero ya que existe, debemos seguirlas para comprender algo de este fenómeno del que no hemos podido deshacernos en todos estos milenios. Las imágenes nos dicen que el genocidio y las demás tácticas que violan los mínimos derechos en situaciones de conflicto, no son más que un producto de una peligrosa cercanía con instintos muy básicos y que denotan un bajo desarrollo de la racionalidad por más que las armas, la llamada bomba atómica por ejemplo, se basen en las más brillantes conclusiones del cerebro humano. Profundizando en estas mitologías, descubrimos que esta instintividad suele tomar las riendas cuando ha sido apartada por una sobrevaloración de los mismos valores racionales, por lo que el polo inferior, nuestra animalidad, está presta a saltar ante la menor provocación. También debemos tener en cuenta que las justificaciones y explicaciones que nos dan los grandes líderes de la guerra, explotan esos miedos y resentimientos que no han sido convenientemente traídos a la consciencia y que, por lo tanto, no han podido entrar en relación con una racionalidad útil a la vida. Aunque podríamos pensar que Estados Unidos llevó a cabo todo un cálculo político y económico para el lanzamiento de la bomba, no debemos desestimar lo que debajo de esta nación, y también del Japón, se movía: instintos primitivos de territorialidad, celos y supervivencia, que impiden la negociación y el ver en qué medida el opositor puede tener razón.
El desastre de Hiroshima y Nagasaky parece haber tocado las consciencias de muchas personas pero, dados los fenómenos actuales (locales e internacionales), no ha sido suficiente.
Lisímaco Henao Henao.
Analista Junguiano SCAJ - IAAP
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viernes, 26 de julio de 2019

EL PRIMER SUEÑO DE JUNG

Imagen relacionada
(En el aniversario del nacimiento de Carl Gustav Jung)

Jung afirmaba que el sueño que se tiene antes de la primera sesión de terapia o análisis, suele anticipar el desarrollo del proceso e incluso el tratamiento a seguir. Al parecer también el primer sueño que uno recuerda puede anticipar mucho del desarrollo de la propia vida. Así fue para el niño de la fotografía, que nació un 26 de julio de 1875, un sueño del que afirmara en su autobiografía habría de ocuparse durante toda su vida.

 Como antecedentes del sueño (ocurrido entre los cinco y seis años) tenemos que había desarrollado un temor especial frente a esos hombres disfrazados de mujeres con grandes sombreros y vestidos negros (más tarde descubriría que se trataba de sacerdotes católicos), y también un conflicto con la figura de Jesús pues le parecía ambiguo que este protegiera a los niños, según le había dicho su madre, y al mismo tiempo se los llevara o "se los tragara" a través de un hoyo en la tierra (había presenciado el entierro de un muerto que bajó por el río cercano, el Rhin). También había padecido algunos accidentes, uno que le dejó una cicatriz en la cabeza y un resbalón que casi le hace caer de un puente sobre el río (ya adulto interpretaría todo esto como un impulso suicida inconsciente debido a una incomodidad con la vida en este mundo). Ya por ese entonces sus padres se habían separado por un tiempo y él había percibido lo precario de aquel matrimonio, a consecuencia de ello la madre fue internada en el hospital y entonces él fue cuidado por varias mujeres, entre ellas una chica de la que dijo, se transformó en la primera imagen positiva de su femenino, a pesar de que también surgió por esa época de ausencia materna una desconfianza hacia las mujeres y hacia el amor con la que tuvo que luchar en su crisis de la mediana edad (El Libro Rojo atestigua esta elaboración del “anima” y del Amor). Estos antecedentes, como sucede con todos nuestros sueños, influyen en la construcción del sueño tanto como lo que anuncian.

Jung lo interpreta en su autobiografía llegando a la conclusión de que un sueño como este era una iniciación “en el imperio de las tinieblas”. Por mi parte me impresiona la manera como el sueño parece anunciar esa espiritualidad conectada con la naturaleza que Jung resaltó a través de su trabajo con las antiguas mitologías, como si el sueño le dijera que lo sagrado está bajo tierra, tras la verde cortina de la naturaleza y no arriba en el cielo de las instituciones (nótese que unos años más tarde soñaría que el mismísimo Dios defecaba sobre su iglesia, sobre la torre del templo de su pueblo). Por otra parte este descenso a las profundidades anticipa no sólo su posterior trabajo teórico sobre lo inconsciente, sino también el descenso relatado en el libro rojo, su propia Nekya, durante la cual tendría que enfrentar lo más sublime y lo más terrible de su psiquismo en conexión con los horrores del colectivo. Me parece importante anotar que Jung tuvo con el cristianismo una actitud crítica durante toda su vida, probablemente originada también en su temprana decepción frente al lamentable estado de la espiritualidad de su padre (pastor protestante), lo que no le impidió defender y validar la importancia de los símbolos e imágenes católicas y lamentar la pérdida de estas en el protestantismo.

Este es el sueño y su interpretación por parte de Jung:

“La casa parroquial se erguía solitaria cerca del castillo de Laufen, y detrás de la finca de Messmer se  extendía un amplio prado. Allí descubrí de pronto, en el suelo, un oscuro hoyo tapiado, rectangular, nunca lo había visto anteriormente. Por curiosidad me acerqué y miré en su interior. Entonces vi una escalera de piedra que conducía a las profundidades, titubeante y asustado descendí por ella. Abajo se veía una puerta con arcada románica cerrada por un cortina verde. La cortina era alta y pesada, como de tejido de malla o de brocado, y me llamó la atención su muy lujoso aspecto. Curioso por saber lo que detrás de ella se ocultaba, la aparté a un lado y vi una habitación rectangular de unos diez metros de largo débilmente iluminada. El techo, abovedado, era de piedra y también el suelo estaba enlosado. En el centro había una alfombra roja que iba desde la entrada hasta un estrado bajo. Sobre éste había un dorado sitial extraordinariamente lujoso. No estoy seguro, pero quizás había encima un rojo almohadón. El sillón era suntuoso, ¡como en los cuentos, un auténtico trono real! Más arriba había algo. Era una gigantesca figura que casi llegaba al techo. En un principio creí que se trataba de un elevado tronco de árbol. El diámetro medía unos cincuenta o sesenta centímetros y la altura era de cuatro o cinco metros. La figura era de extraños rasgos: de piel y carne llena de vida y como remate había una especie de cabeza, de forma cónica, sin rostro y sin cabellos; únicamente en la cúspide había un solo ojo que miraba fijamente hacia arriba.

La habitación estaba relativamente bien iluminada, pese a que no había luz ni ventanas. Sin embargo, allí, en lo alto, reinaba bastante claridad. La figura no se movía, no obstante, yo tenía la sensación de que a cada instante podía descender de su tronco en forma de gusano y venir hacia mí arrastrándose. Quedé como paralizado por el miedo. En tan apurado momento oí la voz de mi madre como si viniera de fuera y de lo alto, que gritaba: «Sí, mírale. ¡Es el ogro!» Sentí un miedo enorme y me desperté bañado en sudor. A partir de entonces muchas noches tenía miedo a dormirme, pues temía que se repitiera un sueño semejante.

Este sueño me preocupó durante años. Sólo, mucho más tarde, descubrí que la extraña figura era un falo y, sólo décadas después, que se trataba de un falo ritual. No podía discernir si mi madre me había dicho «Ése es el ogro» o «Es el ogro», en el primer caso se referiría ella a que el devorador de niños no es «Jesús» o el «jesuita», sino el falo; en el segundo, que el devorador de hombres se representa en general por el falo, por lo tanto, el sombrío «hêr Jesus», el jesuita y el falo serían idénticos. El significado abstracto del falo señala que el miembro es entronizado de un modo en sí itifálico (en griego = erguído). El foso en el prado representaba ciertamente una tumba. La tumba misma es un templo subterráneo cuya cortina verde recordaba el prado; aquí, pues, representa el secreto de la tierra cubierta de verde vegetación. La alfombra era de color rojo sangre. ¿Por qué el techo abovedado? ¿Es que había yo estado ya en el Munot, en el torreón de Schafhausen? Posiblemente no, no se llevaría allí a un niño de tres años. Así, pues, no podía tratarse de un recuerdo. Igualmente el origen del itífalo anatómicamente correcto se desconocía. La significación del orificium urethrae como ojo, y encima de él un foco luminoso alude a la etimología de falo en griego = luminoso, brillante).

El falo de este sueño parece ser en todo caso un dios infernal y no un Dios digno de mención. Como tal le recordé durante toda mi juventud y lo evocaba siempre que se hablaba de Jesucristo Nuestro Señor. Para mí, el «hêr» Jesús nunca fue algo completamente real, ni del todo aceptable o digno de estima, pues siempre volvía a pensar en su rival infernal como en una aparición espantosa, no buscada por mí.

El «disfraz» del jesuita proyectaba sus sombras sobre la instrucción cristiana que había recibido. Me parecía a menudo una máscara festiva, como una especie de pompas fúnebres. Allí la gente podía adoptar ciertamente una expresión seria o triste, pero en el fondo parecían reír en secreto y no estar tristes en absoluto. El «hêr» Jesús se me presentaba como una especie de Dios de los muertos, ciertamente dispuesto a prestar ayuda, y a la vez a dispersar los espectros nocturnos, pero también inquietante y lúgubre por haber sido crucificado y ser un sangriento cadáver. Sus amores y bondades, constantemente ensalzadas, me parecieron siempre dudosas, especialmente también porque gente con levita negra y relucientes zapatos, que me recordaban siempre los sepelios, hablaban del «querido Hêr Jesús». Eran los colegas de mi padre y ocho tíos míos —todos ellos sacerdotes. Me infundieron miedo durante muchos años. Y no digamos de los eventuales sacerdotes católicos que me recordaban al terrible «jesuita», y los jesuitas habían causado temor y disgustos incluso a mi padre. En los años siguientes hasta la primera comunión me esforcé todo lo posible por lograr la exigida actitud positiva respecto a Cristo. Pero no pude nunca superar mi secreta desconfianza. Al fin y al cabo, el miedo al «hombre enlutado» lo experimenta todo niño, y no constituyó en absoluto lo esencial de aquella experiencia, sino la inquietante conclusión a que llegó mi cerebro de niño: «Ése es un jesuita.» Así también en el sueño lo esencial es la curiosa interpretación simbólica y la inaudita justificación del «ogro». No es el infantil aspecto del «devorador de hombres», sino el que estuviera sentado en un áureo trono infernal. Para mi conciencia infantil de entonces el rey se sentaba en primer lugar en un trono áureo pero después, en uno dorado mucho más alto y mucho más bello se sentaban el buen Dios y el Her Jesús en lo más alto del cielo con una corona dorada y vestido blanco. Sin embargo, de este Her Jesús bajó del bosque el «jesuita», con falda negra, con amplio sombrero negro. Tuve que mirar todavía muchas veces hacia allí por si algún peligro me amenazaba.

 En sueños descendí a la caverna y encontré otro ser en el áureo trono, inhumano e inmundo, que miraba fijamente hacia arriba y se alimentaba de carne humana. Sólo cincuenta años después me sorprendió un párrafo de un comentario sobre ritos religiosos en que se hablaba de los motivos fundamentalmente antropológicos en el simbolismo de la eucaristía. Entonces vi claro lo poco infantil, lo maduro, incluso la excesiva madurez del pensamiento que en estos dos acontecimientos comenzaba a hacerse consciente. ¿Quién hablaba entonces en mí? ¿Qué espíritu ha imaginado este suceso? ¿Qué meditada razón se encontraba en este hecho? Ya sé que todo débil mental siente tentación de delirar por «hombres negros» y «devoradores de hombres» y por «casualidades» e «interpretaciones» ulteriores para borrar rápidamente algo incómodo que espanta y con ello no perturbar la tranquilidad familiar. Ah, estos bravos hombres virtuosos y sanos me hacen el efecto de aquellos renacuajos optimistas que en un charco de lluvia se agitan alegremente al sol, apretados unos con otros, en el más mísero de los arroyos, sin sospechar que mañana el charco estará seco.

¿Qué hablaba entonces en mí? ¿Quién pronunciaba frases de profunda problemática? ¿Quién asociaba lo superior y lo inferior y asentaba de este modo el fundamento de todo cuanto sembró toda la segunda mitad de mi vida de tempestades del más apasionado carácter?

¿Quién perturbaba la serena e inocente infancia con graves presentimientos de la vida en su plena madurez? ¿Quién sino el huésped extraño que venía de arriba y de abajo?

Con este sueño infantil fui iniciado en los secretos de la tierra. Tuvo lugar entonces, por así decirlo, una sepultura en la tierra y transcurrieron años hasta que reaparecí. Hoy sé que sucedió para introducir en la oscuridad la mayor cantidad posible de luz. Fue un tipo de iniciación en el imperio de las tinieblas. Entonces mi vida espiritual dio comienzo inconscientemente"

Bibliografía:

C. G. Jung. Recuerdos, Sueños, Pensamientos. Editorial Seix Barral.

Lisímaco Henao Henao.
Analista Junguiano.
26 de Julio de 2019

jueves, 20 de junio de 2019

Padres, hijos e hijas

La idea occidental de que somos lo que hizo o dejó de hacer, lo que dijo o dejó de decir el padre (y la madre) y que por ello no somos más que un producto de la infancia, nos deja a merced de un mar de culpabilizaciones y autoculpabilizaciones sin fin.

Pero esta idea olvida lo fundamental, que todos somos algo independiente de los padres, "algo" que suele manifiesarse en las tensiones e incompatilbilidades entre padres e hijos. Aunque algunos hijos e hijas muestran una compatibilidad auténtica con los ideales del padre, con los que comparten incluso el estilo neurótico, muchos otros resultan opuestos y deben luchar con ellos antes de poderse desplegar en la vida (la neurosis en muchos de estos casos resulta "nueva", en otros una imitación de la neurosis paterna como único modo de vincularse). Si aceptáramos estas incompatibilidades como manifestaciones de "lo distinto" o de lo novísimo de un alma, en vez de patologizarlo inmediatamente, como padres podríamos ser compañeros menos ansiosos y con más espacio psíquico para enfrentar las dificultades. Y como terapeutas y analistas eliminaríamos esta compulsión a "sanar el padre", "analizar el edipo" y cosas por el estilo, realmente acompañaríamos el camino y nos moveríamos hacia adelante, en vez de aliarnos con la culpa.

Pero ya que estamos embarcados en esas teorías, las de que todo lo que nos ocurre fue preparado en la infancia, ya que nuestros pacientes estan estructurados sobre esa idea, no podemos ingénuamemte eludir el trabajo de viajar hacia los padres. La idea junguiana de la individuación como el despliegue durante la vida de aquel ser humano lo más completo posible que podemos ser, incluye entonces esta idea occidental pero le da la vuelta y concibe ese "determinismo de los ancestros" como una herramienta más al servicio del alma, así, nuestras luchas con la madre y el padre, con sus recuerdos y aus imágenes, se conciben como algo que ha estado ahí como un motivo más para despertar a eso en que nos vamos convirtiendo.

Lisímaco Henao H. 
Fragmento de "Ego y Alma. En torno a una relación compleja" Libro en preparación

El regalo de mi hija incluye un espejo, y creo que además de la invitación al juego juntos de todo el regalo, incluye una invitación al juego con mi propia imagen y mis ideales, ese espacio de respeto por ella.

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viernes, 17 de mayo de 2019

Cursos. Semestre 2019-2. Con opción On Line


Una nueva consciencia surge del encuentro con nuevas formas de ver el mundo y a nosotros mismos (que somos mundo). 

8 Sesiones quincenales de 2 horas cada una. Inversión por curso 380.000 pesos. 118 USD

Todos los cursos con opción virtual en la plataforma wiziq.com

Detalles en el correo eventos@jungcolombia.com


INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA.

Son muchos los libros introductorios a la psicología analítica y nosotros siempre hemos preferido los directamente escritos por Jung; esta vez nos guiaremos por uno de reciente aparición titulado "Introducción a la psicología Analítica", de editorial Trotta. Se trata de un seminario dictado por Jung en 1925, año en que aún trabajaba puliendo las imágenes y textos del Libro Rojo y en el que ya había publicado Tipos Psicológicos, la obra que le hiciera famoso en todo el mundo.

Este curso se presenta como introductorio para cualquier persona que quiera acercarse a lo junguiano, pero también puede ser tomado como de profundización debido a dos motivos, aunque recorre los conceptos clásicos (imagen, arquetipo, complejo, sueños, psicoterapia, sincronicidad y alquimia), aprovecha el material del libro citado en lo referente a los tipos psicológicos, una mirada en detalle a la personalidad como conjunción de elementos conscientes e inconscientes y las visiones de lo inconsciente colectivo experimentadas por Jung durante su crisis personal en la época en que se separaba de Freud (Libro Rojo), pues en estos seminarios Jung habla ampliamente de sus propias experiencias.

Bienvenidas y bienvenidos al mapa de la psique que Jung trazara para nosotros, seguramente encontraremos emociones e imágenes para nada ajenas a nuestra naturaleza.

FECHAS: MARTES 7 A 9 P.M.

Agosto 6 y 20

Septiembre 10 y 24

Octubre 8 y 22

Noviembre 12 y 26

La imagen puede contener: Diogo Silva, sentado y texto


ARQUETIPOS Y MITOS LATINOAMERICANOS.

¿Quienes somos? ¿En cuales aspectos nos diferenciamos y en cuales somos el eterno retorno de lo humano más básico?. Jung estableció que ciertas estructuras no dejan de repetirse, para ello comparó material proveniente de India, Africa, el mundo celta, Grecia y Roma antiguas, Egipto y Nuevo México, y de los sueños de sus pacientes europeos, los de pacientes negros de un hospital mental en Washington y sus propios sueños. Si bien habla de un mito mexicano en "Símbolos de Transformación", son pocas sus menciones al material latinoamericano en extenso, ese trabajo, al parecer, ha quedado en nuestras manos. Recientemente he tomado algunos mitos colombianos y peruanos para ilustrar algunos símbolos como el sol y la luna y su papel como representantes de dos estilos diversos de consciencia.

En este curso, tomaremos varios mitos de origen y otros referidos a las diversas modalidades arquetípicas, de nuestros pueblos originarios. Nos preguntaremos por la pervivencia en nuestras formas de relación y en nuestros sueños, en nuestro psiquismo en general, de estos antiguos estilos imaginales. Si la hipótesis del inconsciente colectivo es sostenible, esta será una nueva oportunidad de verificarlo.

Bienvenidas y bienvenidos, quizás nos encontremos con uno que otro ancestro real, es decir, psíquico, yendo más allá de las historias y prácticas para turistas.

FECHAS: SÁBADOS 10 a.m. a 12 m.

Agosto 10 y 24

Septiembre 7 y 21

Octubre 5 y 26

Noviembre 9 y 30

No hay descripción de la foto disponible.


IMAGINACIÓN ACTIVA.

Tras su ruptura con Freud y en medio de otras crisis personales, Jung experimentó vívidamente lo inconsciente, primero corriendo el riesgo de ser inundado por este, luego propiciando la experiencia mediante una técnica que más tarde denominaría Imaginación Activa. Esta se ha transformado en una herramienta práctica para la exploración de lo inconsciente y la captación de sus contenidos y movimientos, Jung se refería a ella como una técnica muy superior a la interpretación de los sueños pues, mientras estos están afectados por los complejos (los cuales son su materia prima) y por la manera como el Yo los recuerda y registra, en la Imaginación Activa se logra tener un contacto directo con el material arquetípico.

Revisaremos el libro de Barbara Hannah "Encuentros con el alma.La Imaginación Activa como C. G. Jung la desarrolló" y otros textos en los que Jung habla de sus experiencias y explica su proceso (Recuerdos, Sueños y Pensamientos, La Función trascendente, El Libro Rojo). Se incluye el estudio de cinco casos y la realización de algunas experiencias prácticas, si bien estas siempre están incluidas dentro de un proceso terapéutico podremos hacernos una idea muy cercana de las condiciones, exigencias y logros de la Imaginación Activa.

Bienvenidas y bienvenidos a este descenso necesario hasta los fundamentos de la psicología y de la psique, seguramente algo inesperado nos saldrá al paso y seremos interrogados.

FECHAS: LUNES 7 A 9 P.M.

Agosto 12 y 26

Septiembre 9 y 23

Octubre 7 y 28

Noviembre 18 y 25

La imagen puede contener: texto


CUENTOS DE HADAS. Arquetipos y Complejos.

El material arquetípico se refleja mejor en los mitos, mientras que el material de los complejos lo hace mejor en los cuentos populares; esta es una premisa que podemos inferir de los trabajos de Jung y la brillante Marie-Louise Von Franz, sin embargo también de ellos dos aprendimos que ambos productos de la imaginación se espejean y se amplifican, de tal modo que podemos rastrear los orígenes arquetipales de los cuentos mismos y hallar complejos culturales en los mitos.

En este curso nos centraremos en los cuentos populares, llamados genéricamente "de Hadas" aunque en ocasiones falten las Hadas en ellos, aprenderemos a ingresar en su corazón mismo llevando nuestro corazón, nuestra propia psique, hasta sus imágenes. Tomaremos cuentos poco trabajados por la literatura junguiana, si bien revisaremos uno o dos de los más paradigmáticos como forma de inspirarnos y reflejar nuestro propio interés por comprender la sabiduría vertida en ellos.

Bienvenidas y bienvenidos a cruzar los bosques, vadear los ríos y subir a las montañas de la psique, seguramente nos encontraremos con uno o dos personajes familiares, pasados y presentes.

FECHAS: JUEVES 7 A 9 P.M.

Agosto 8 y 22

Septiembre 12 y 26

Octubre 3 y 24

Noviembre 14 y 28

La imagen puede contener: una o varias personas y texto

TODOS LOS CURSOS:
a. Ocho sesiones de dos horas cada una. Dos sesiones al mes.
b. Agosto, septiembre, octubre y noviembre.
c. Todos con opción virtual.
d. Pago: 380.000 pesos o 118 USD cada curso.
e. Cuenta de ahorros bancolombia ó Paypal
f. Cierre de inscripciones: Julio 17 o cierre de cupos (15 presenciales y 15 virtuales por curso)
g. Virtualidad: usamos la plataforma wiziq.com por la que se transmite video y audio, pizarra, presentaciones e imágenes. Los alumnos interactúan mediante chat en vivo.
Gracias por tu interés. Informes e inscripciones eventos@jungcolombia.com

DOCENTE:
Lisímaco Henao Henao.
Psicólogo U. de A. (Medellín, 2000)
Master en Psicología Analítica SEPA (Barcelona, 2003)
Analista Junguiano IAAP-SCAJ (Copenhaguen, 2013)
Supervisor junguiano IAAP (Bogotá, 2018)
Autor.


#cursosjunguianos

martes, 12 de marzo de 2019

Marta Vélez. Un homenaje a la maestra.


ENCUENTROS CON MARTA. Un homenaje a la maestra.

Tras la muerte de Marta sentimos la necesidad de acompañarnos al pasar por el corazón tanto el impacto de su muerte como la gratitud para con su vida. Un momento íntimo en el que compartimos algunos recuerdos de los encuentros con una mujer cuya personalidad y saber no dejaban indemne a nadie que la conociera. Seguramente faltaron muchas personas ese día, fueron muchísimas las personas e instituciones que Marta tocó y movilizó, pero las redes con el tiempo se van debilitando o van cambiando, se pierden contactos y la memoria se renueva para bien o para mal. Por ello, pensando en quienes no estuvieron, compartimos este video, una manera de contactar con las imágenes de tanta vida, de la vida de quien nos inició en la psicología junguiana o en el feminismo o en la filosofía o en la consciencia social y política o en el análisis de las culturas, en tantas cosas que pudo cubrir la maestra Marta Cecilia Vélez Saldarriaga, quien además fue Filósofa (U.P.B Medellín), Magister en Letras Modernas (Aix Provence) y Doctora Cum-Laudem en Nuevos Desarrollos del Psicoanálisis (U.C.Madrid), Profesora del departamento de psicología de la U. de A.

Agradecimientos especiales para el Ateneo Porfirio Barba Jacob por la amable sesión de sus instalaciones y equipos, a nuestro maestro Julián Aguilar, psicoanalista y a Lisímaco Henao, analista junguiano, por su iniciativa y red de contactos, a Pablo Villegas por su gaita y cariño, y a cada una y cada uno de las asistentes.




lunes, 11 de febrero de 2019

Masculinidades: Arquétipos e Estereótipos (Portugués)

 Para ver la versión en castellano haz click aquí

Esta es la versión en portugués de la conferencia. La traducción fue realizada amablemente por el psiquiatra y terapeuta junguiano de Florianópolis (Brasil) Fabio C C E Villar. A él muchas gracias.


"Masculinidades: Arquétipos e Estereótipos.

Por Lisímaco Henao H.
Psicologo U. de A. (Medellìn)
Mg. Psicología Analítica (Barcelona)
Analista Junguiano (SCAJ-IAAP)

O paciente se senta frente a mim e começa a me falar de sua dor: durante três meses tem estado sonhando que seu pai lhe pergunta por que não regressou por ali. No sonho não há precisão sobre o lugar ao que o pai se refere, mas é sempre a mesma queixa: “por que não regressou?”. O sonhador intui que seu pai se refere à terra onde nasceram ele e seus irmãos, essa terra que seu pai trabalhou com tanto afinco quase até a sua morte. Me conta que aquela terra foi dividida entre os irmãos após a morte de seu pai e ele, como quase todos, vendeu o que lhe correspondia devido a não ter tempo nem vocação para manter-la.

Acudiu à terapia levado por este sonho recorrente, porque desperta com tristeza e pensa que seu pai, desde o além, está fazendo uma queixa à qual ele já não pode responder. Começamos a falar de sua relação com seu pai, a quem ele recorda como uma espécie de herói, um ser que lutou contra tudo para sobreviver junto com uma numerosa família. Logo, remontando à sua infância, revive recordações nas quais o pai trata de “torna-lo homem”, incitando-lhe à força física e ao distanciamento afetivo. Esta aprendizagem se tornou dolorosa, pois é castigado o choro e em troca estimulado o auto-maltrato, o levar a si mesmo até o limite, o ser frio frente à tristeza ou converter-se em um ocultador da mesma.

É evidente que meu paciente cumpriu com a expectativa do pai. Se converteu em um militar de carreira exitoso e disciplinado, que começou nos níveis mais baixos e foi subindo por seus próprios méritos, motivos pelos quais exige exatamente o mesmo caráter de seus subalternos. No entanto, algo vem incomodando há muito tempo: um ciúmes excessivo que tem por sua namorada que é acompanhado de fantasias terríveis nas quais ela seduz outros homens no trabalho e na universidade. Em sua fantasia essa mulher não é capaz de manter-se firme frente à sedução de outros homens. Ele a deprecia pois da fantasia passa à realidade, na qual a considera efetivamente uma mulher fraca e sem perspectivas de sucesso.

Em outro momento, discorre sobre suas tarefas profissionais, fala de como sua disciplina se transforma as vezes em rigidez, das dores nas costas e das acusações que asa vezes lhe fazem no trabalho, onde o tratam como a um tirano.

Imagen relacionadaEsta breve lembrança me serve como metáfora para passar a vocês algumas imagens de masculinidade e as emoções que podem acompanhar-las. O termo “arquétipo”, cunhado na psicologia por C. G. Jung (2003) aparece hoje tanto na linguagem popular como na especializada, tanto que alguém poderia afirmar que meu paciente se converteu no arquétipo do Herói: forte, disciplinado, frio e lutador, características que tem sido coroadas com o sucesso profissional. E é certo que esta é a imagem heróica que temos atualmente: “o homem que faz a si mesmo”. Continuamente somos bombardeados com ofertas de seminários e cursos que oferecem as chaves para o sucesso. Se publicam livros com as leis, os segredos e os modelos para alcançar esse sucesso que consiste, basicamente e me desculpo pelo resumo do conceito, em estar no mais alto da pirâmide, ou, pelo menos, mais alto que outros (isso inclui, obviamente, os complexos econômicos tao importantes no ocidente).

Esse modelo, vamos aclarar de uma vez, se oferece a homens e mulheres e seduz a homens e a mulheres por igual, pois estamos falando realmente de algo arquetípico. Um arquétipo é um órgão psíquico universal que permite a qualquer ser humano perceber o mundo, ou seja, é igual para todas as pessoas em todas as épocas e localizações geográficas. O que esse órgão faz é ordenar nossas percepções com base em imagens. Para explicar melhor, tomemos como exemplo o arquétipo do qual me ocupo hoje: O Herói. O mundo que percebemos se nos apresenta, em princípio, caótico, como para qualquer criança, de tal maneira que a sobrevivência depende em grande soma da atenção dos outros que o rodeiam. Mas pouco a pouco vai emergindo um ego que paulatinamente separa e ordena a experiência, evitando os estímulos desagradáveis e acolhendo aqueles que servem ao processo consciente. Pouco a pouco esse ego vai sentindo-se livre e autônomo e busca imagens em seu exterior que ratifiquem a possibilidade de ser cada vez mais livre e mais autônomo. de fato para Jung o ego não é mais que outro complexo entre tantos, cujas imagens básicas se referem sempre a ideias de autonomia, liberdade e racionalidade (Jung, 1994).

O que fez com que em você e em mim se ativasse essa busca de imagens de autonomia e eficácia, foi o arquétipo do herói; o que faz que teu ego e o meu sigam buscando cada dia alguém a quem seguir ou convertermos a nós mesmos em alguém a ser seguido por outros, é ele o arquétipo do herói. Agora, voltemos ao meu paciente. Seu ego nascente encontrou no pai uma primeira imagem heróica, uma imagem acompanhada de duas grandes emoções: o amor e o desejo de honrar a esse pai. Porque toda imagem que nós acolhemos, devo aclarar desde já, cobra força e poder em nós devido a que vem carregada ou a carregamos emocionalmente. Assim funcionam o amor, o ódio, o desprezo e a admiração, por meio de emoções unidas a imagens que nos resultam relevantes devido a que um arquétipo se encontra por baixo organizando essa experiência.

Continuando, meu paciente acolhe em seu ser essa imagem heróica, lhe dói por momentos porque sente que algo seu é castigado e reprimido no processo, mas a imagem é tão poderosa que se transforma em “a imagem” do herói na sua psique. Logo vai começar a ver que em seu entorno essa imagem se repete inúmeras vezes, a vê nos filmes de faroeste, logo nas dos romanos, depois nos companheiros de colégio e, mais tarde quando começa a se ver atraído pelas garotas, descobre que elas buscam mais ou menos uma imagem parecida para namorar. É evidente para ele que essa é a formam típica e mais adaptativa de  se comportar.

Mas esta é a única imagem de herói possível? Por acaso ser mais publicitada pela economia, pelos meios de comunicação e pela politica contemporânea a faz a mais acertada? Não é assim. Se estamos dizendo que as imagens heróicas são as que inspiram o ego em sua necessária busca de autonomia, devemos reconhecer que muitos egos realizaram um caminho válido na história sem necessidade de recalcar na frieza e no distanciamento afetivo. Poetas, literatos, filósofos e artistas, gente comum que conhecemos mansos e tranquilos e ao mesmo tempo construídos como adultos responsáveis e com seus bons momentos de felicidade. Então onde está o equívoco de uma sociedade que massifica em torno de valores tão limitados de heroísmo e masculinidade?

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Atlas, Rockefeller Center, New York
Aqui já nos é necessário recorrer ao outro conceito que acompanha o título desta conferência: “O estereótipo”. Se dizemos que o arquétipo é universal no tempo e espaço, agora temos que afirmar que seu oposto radical é o estereótipo. Este não é um órgão psíquico como o arquétipo nem muito menos algo coletivo como ele, é apenas uma imagem localizada em um tempo e um entorno geográfico muito definidos. Ao tratar-se de uma imagem acolhida pela consciência coletiva, ela está, como dizemos da imagem do pai para nosso paciente, carregada afetivamente. Uma emoção a acompanha, uma emoção que todos sentimos quando estamos frente a ela, próximos a ela.

O caso individual nos ajuda a compreender o caso coletivo e vice-versa. Por razoes de seu amor por seu pai, meu paciente começa a aceitar todas as imagens análogas de seu entorno e seu ego se convence de que essas são as melhores e as únicas válidas. Em termos coletivos é assim também, os alemães não só entendiam “cognitivamente” o que dizia Hitler, também o amavam como a um pai e projetavam nele uma grande quantidade de emoções, sobretudo uma: a necessidade de proteção (necessidade que se projeta em todo herói). No meu paciente, como em todos nós, o arquétipo do herói necessitava uma imagem e ele a encontrou no seu pai e em todos os do entorno que se parecessem. Assim também o povo alemão tinha ativado o arquétipo do herói protetor e salvador, encontrando efetivamente uma imagem do lado de fora.

Estas imagens não emergem, entretanto, da noite para o dia. Assim como no meu paciente a imagem heróica foi se construindo com os gestos, as palavras, o tom de voz e a forma de se relacionar do pai com outros e com a natureza, assim mesmo no coletivo a imagem vai emergindo paulatinamente e é aqui onde podemos encontrar os profissionais da imagem, os quais se especializam em transformar a possibilidade simbólica e plurissignificativa do arquétipo em um signo, em uma única via, em um estereótipo. Se trata de assessores da imagem, publicitários e inclusive psiquiatras e psicólogos, que costumam acompanhar a essas pessoas que ao longo do tempo acabam encarnando tal estereótipo. Quanto a isso vale lembrar que Hitler, por exemplo, tinha uma equipe encarregada de assessorar inclusive na forma que deviam ter os desfiles e sonoplastia que os deveriam acompanhar, tudo para conectar a Hitler com os medos e as necessidades mais profundas do povo alemão, mas ainda mais, para conectar a esse coletivo com o trono, o fogo e a ira do antigo deus nórdico Wotan, com o qual se fecha o círculo sobre a psique, invocando inclusive uma imagem mítica coletiva (Jung, 2001).

É muito interessante observar que em meu paciente, muita afetividade foi deslocada da psique para poder imitar o modelo, até o ponto em que a única maneira como sua alma pode fazer que se detenha, que consulte um terapeuta e se pergunte se de verdade a vida é só o que construiu até agora, o único obstáculo ao qual ele se vê obrigado a atender, é a presença do feminino em sua vida, do amor. Isso é assim em muitos mitos e na literatura.

O herói avança sem nenhum tropeço até que aparece a princesa, o fenômeno natural ou a serpente, imagens todas elas do feminino, feriando assim sua aceleração titânica por meio de provas e acertos. Até agora o mecanismo que meu paciente tem utilizado é evitar as relações realmente profundas, mas dessa vez parece ter se apaixonado, é a fatalidade do amor, ainda que eu prefira dizer assim: o amor é como a única força capaz de mobilizar a casca petrificada que o ego constrói, com base nos repetitivos estereótipos.

No coletivo um pode observar como, com grande inteligência, os líderes estereotipados do mundo, esses heróis coletivos, conseguem, com base no conselho de seus assessores o em sua própria inteligência, incluir algumas frases e gestos amorosos em sua vida pública, salvando desta maneira um sentimento tão básico e do qual seus seguidores também necessitam. É dizer, captam não só o medo e a insegurança do povo oferecendo a ele a imagem de um homem forte, um herói protetor contra as ameaças externas e internas (ameaças das quais, diga-se de passagem, também se faz muita publicidade para poder ter um perigo presente e portanto o medo), mas também a de um homem amoroso que carrega crianças, que chora, que ora frente a imagens religiosas, ou seja, um ser terno e bondoso; com isso parecem acalmar-se as necessidades de conexão afetiva reprimidas pelo povo e pelo líder, em vias de conseguir a proteção e segurança desejadas.

Quando o povo alemão despertou do encanamento desta imagem estereotipada, descobriu com terror tudo o que havia apoiado. Alemanha está cheia de monumentos e museus que mostram o horror do holocausto nazista, como querendo manter presente a recordação de tudo aquilo para evitar que voltem a cair naquilo. Segundo afirma Jung, quando um alemão, por amor ao líder, apontou a um vizinho judeu, estava respondendo à ativação em si de um componente psicopático que todos levamos dentro, algo também arquetípico que está disposto em nós ao pior e frente ao qual deveríamos andar com cuidado. Todos podemos afirmar que jamais faríamos algo tão terrível como enviar a nosso vizinho a um campo de concentração, mas quando temos nossos afetos envolvidos em um estereótipo, tudo é possível. Para colocar um exemplo de outro tópico, há uns anos em Bogotá uma adolescente se suicidou porque seus pais não compraram para ela o bilhete para ver seu ídolo Justin Bieber. Assim que vale a pena nos perguntarmos pela quantidade de energia psíquica, de afeto, que nós investimos em algumas figuras coletivas, vale a pena questionar, refletir para não cais presas da força inconsciente das emoções. Já sabemos que a guerra funciona não tanto pelos soldados envolvidos nela, mais ainda, por civis apontando com o dedo a quem uns dias antes eram simplesmente conhecidos.

Mas não sou ingênuo e não pretendo que vocês sejam. Não é fácil se livrar de um estereótipo. A maioria dos alemães custou mais de quinze anos e alguns nunca conseguiram, o neonazimo existe não só em países germânicos e alguns seguem adorando a Adolf Hitler. E não é fácil porque, repito, nossos mais profundos afetos se vem envolvidos e porque a imagem que se oferece tem seu próprio poder devido ao arquétipo por trás dela. Em outras palavras: todos e todas, sem exceção, necessitamos de heróis, os necessitamos desde o íntimo, desde o mais autêntico que somos, inclusive desde a nossa biologia, de nossos instintos, pois todos aprendemos por imitação. Coerentemente com isso, se a cultura, se a consciência coletiva nos oferece só uma imagem que se repete inúmeras vezes, um estereótipo, será essa a imagem que seguiremos irracionalmente, disfarçando-a, isso sim, de racionalidade, pareceria que somos capazes de explicar racionalmente porque gostamos de tal personagem, mas jamais poderemos explicar porque chegamos a tais emoções por ele, ou a atos dos quais poderíamos inclusive nos arrependermos um dia. 

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Monumento al poeta Pepe Ledezma, Salamanca
España
Quem sabe romper com um estereótipo necessite muito tempo. Assim como meu paciente terá que passar-se umas quantas horas movendo sua alma por muitas imagens e emoções, para encontrar aquelas que lhe permitam amar sem medo e com fé a essa mulher que escolheu, voltando-se amorosamente ao feminino que também pede um espaço em sua psique, quem sabe também a cultura ocidental ou cada país latino-americano ou cada família terá que aceitar paulatinamente outras formas de heroísmo, menos destrutivas com a natureza do planeta e com a natureza da alma, que é múltipla, variada e diversa. Quem sabe algum dia possamos ter nas grandes praças de nossas cidades a estátua de um poeta ou escritor e não necessariamente a de um militar (ou quem sabe ter outro tipo de militares, mais enfocados na paz do que na guerra). Para isso teremos que mover nossa almas pelas imagens do medo e da insegurança, pondo imagens de confiança e fé em que o destino não é negativo por si mesmo, aceitando a diversidade de imagens dentro e fora de nós.

Gostaria de terminar aludindo a uma imagem em particular, uma que em minha opinião condensa o que temos construído em termos heróicos e, em geral, da masculinidade hegemônica na Colombia e quem sabe em toda América latina. Essas reflexões se encontram desenvolvidas em um livro de minha autoria que, como resultado de um processo de pesquisa, foi publicado pela editora da Instituição Universitária de Envigado (2009). O personagem a quem me refiro não é outro mais que Coronel Aureliano Buendía, pois me parece que Gabriel García Marquez captou, como todo verdadeiro artista, uma imagem realmente coletiva. O Coronel não só responde as características básicas do arquétipo do herói, mas que condena todo o que se converteu em conduta estereotipada, para aqueles que aspiram ser reconhecidos como homens ou como heróis dentro da massa latino-americana. Simplesmente vou enunciar a descrição que faz Gabo do personagem e a desmembrar a seguir as características fundamentais ali vertidas, para deixar a vocês a tarefa de aplicar a reflexão que proponho sobre o estereótipo e deixar abertas as perguntas sobre como nos abrirmos a outras imagens aproveitando os meios individuais e coletivos dos quais dispomos.

“O coronel Aureliano Buendía promoveu trinta e dois levantes armados e os perdeu todos. Teve dezessete filhos varões de dezessete mulheres diferentes, que foram exterminados um após o outro em uma só noite, antes de que o maior completasse trinta e cinco anos. Escapou a quatorze atentados, a setenta e três emboscadas e a um pelotão de fuzilamento. Sobreviveu a uma carga de estricnina que teria bastado para matar a um cavalo. Recusou a Ordem do Mérito que lhe outorgou o presidente da república. Chegou a ser o comandante general das forças revolucionárias, com jurisdição e mando de uma fronteira à outra, e o homem mais temido pelo governo, mas nunca permitiu que lhe tirasse uma fotografia. Declinou à pensão vitalícia que lhe ofereceram depois da guerra e viveu até a velhice dos peixinhos de outro que fabricava em sua oficina em Macondo. Ainda que tenha batalhado sempre à frente de seus homens, a única ferida que recebeu foi feita por ele mesmo depois de assinar a capitulação de Neerlandia que colocou fim a quase vinte anos de guerras civis. Se disparou um tiro de pistola no peito e o projétil sai pelas costas sem ferir a nenhum centro vital. O único que ficou de tudo isso foi uma rua com seu nome em Macondo.” (García Márquez G. 1975 p. 92)

Características básicas do estereótipo:

1.      A impossibilidade de aceitar o fracasso, ou seja, a insistência titânica e destrutiva na conduta aprendida, também a impossibilidade de conter o instinto (nesse caso um instinto territorial) ou o desejo de poder.

“O coronel Aureliano Buendía promoveu trinta e dois levantes armados e os perdeu todos."
2. A reprodução cega que suplanta à criatividade nesse tipo de modelos simbolizada no número de filhos, e no fato de que todos levavam o mesmo nome. Aqui também poderíamos observar a impossibilidade de conter o instinto e uma grande dificuldade para levar em conta o feminino e seus limites, uma imagem que se converte em dolorosa literalidade quando as mulheres se convertem em espólio de guerra ou em simples objeto para demonstrar poder e triunfo sobre o inimigo.

"Teve dezessete filhos varões de dezessete mulheres diferentes, que foram exterminados um após o outro em uma só noite, antes de que o maior completasse trinta e cinco anos."

3. A busca de experiencias de risco que confirmem à própria imagem de poder e descuido do corpo, ambos símbolos de um grande desprezo pelo feminino, ou seja, pela vida e pela natureza das coisas em geral.

"Escapou a quatorze atentados, a setenta e três emboscadas e a um pelotão de fuzilamento. Sobreviveu a uma carga de estricnina que teria bastado para matar a um cavalo."

4. O poder como hegemonia, como auto-satisfação e como forma de impor-se sobre os outros e outras no entorno.

"Chegou a ser o comandante general das forças revolucionárias, com jurisdição e mando de uma fronteira à outra, e o homem mais temido pelo governo"

5. O repúdio a qualquer imagem que o lembre do fracasso, o qual é parte da experiencia normal de viver, mas que para esse estereótipo é uma afronta à identidade assim construída.

"Declinou à pensão vitalícia que lhe ofereceram depois da guerra e viveu até a velhice dos peixinhos de outro que fabricava em sua oficina em Macondo. Ainda que tenha batalhado sempre à frente de seus homens, a única ferida que recebeu foi feita por ele mesmo depois de assinar a capitulação de Neerlandia que colocou fim a quase vinte anos de guerras civis."

6. O desejo de imortalidade que vem desde os heróis gregos e que, em certa medida é positivo pois necessitamos modelos, mas que como tenho sustentado nesta conferência, se torna destrutivo quando se constrói tal imortalidade em detrimento da vida de outros e não do serviço à vida em geral.

"O único que ficou de tudo isso foi uma rua com seu nome em Macondo.”

OBRAS CITADAS:

García Márquez G. (1975). Cien años de soledad. Barcelona: Círculo de lectores.
Henao L. (2007). Ser Hombre: Imágenes arquetípicas de masculinidad en Cien años de soledad. Envigado: Institución Universitaria de Envigado.
Jung C. G. (1994). Los complejos y el inconsciente. Barcelona: Altaya
Jung C. G. (2001). Civilización en transición (O.C. Vol 10) Madrid: Trotta

Jung C. G. (2003). Los arquetipos y lo inconsciente colectivo (O.C. Vol 9/I) Madrid: Trotta


Tradução para o português por Fabio C C E Villar.