lunes, 23 de abril de 2018

Los libros, ese antídoto contra los falsos positivos literarios


Por Lisímaco Henao Henao.

(Contiene varios ejemplos de falsos positivos literarios entre ellos uno muy famoso atribuido a Brecht, otro que está muy de moda supuestamente de García Márquez, el de siempre de Borges, el de Saramago, el difundido por Steve Jobs y alguno más)

Antes que nada quiero aclarar que aquí no me refiero tan sólo a los libros en papel, sino también a aquellos que aparecen en formato digital con el respaldo de editoriales serias o de la seriedad comprobada del autor cuando es de edición propia. Hago esta aclaración a pesar de que yo mismo tengo una predilección especial y un secreto culto a los libros impresos, hasta el punto de hacer duelos muy reales por algunos ejemplares que amigos míos (y por momentos de lo ajeno), decidieron no regresar.

Liseuse couronnée de fleurs ou la muse de Virgile,
Camille Corot, 1845
Me refiero entonces a la primacía de los libros en un momento en el que los memes sin bibliografía y una infinidad de páginas web (que poco citan la bibliografía de sus fuentes) parecen ser el medio de aprendizaje expedito para algunos. No afirmo que estos no valgan para nada, de hecho uso youtube como medio de divulgación de mis intereses profesionales y algunos memes me parecen refrescantes y saludables para el buen humor, en cuanto a las páginas de “resumen de ideas” también aplaudo que en ocasiones den al gran público un aliento de algo valioso en tiempos en que tan mal le va a la imaginación; lo que afirmo es que corremos dos peligros fundamentales frente a estos fenómenos masivos, por un lado no tenemos la certeza de que la frase o el párrafo hayan salido realmente de la pluma de los autores mencionados mientras que, por el otro, perdemos el contexto en que se escribió, el cual incluye tanto el sentido general de la obra como el lugar de dicha frase dentro de la misma.

Entre las razones que muchos aducen para no darle importancia a esas falsas atribuciones en autorías de textos tenemos la de un “no rotundo” a la propiedad, es decir, “que las cosas sean de todos ¡y las frases y los párrafos también!”; así mismo se dice que lo importante es el mensaje “desde que sea bonito e inspire”. Bueno, como respuesta a ambos argumentos sólo diría que el trabajo que puede costar escribir una sola idea se ve muy mal recompensado cuando vemos que alguien sólo tuvo que “copiarlo y pegarlo” y ponerle su firma o la de otro. Por mi parte prefiero guardar una reserva saludable de ego en este tema.

Quizás hay otro motivo para preferir los libros y se deriva de experiencias que he tenido como docente de psicología analítica. En más de una ocasión una persona me ha dicho “amar apasionadamente a Jung” así que con entusiasmo le he pasado uno de sus libros para, transcurrido un tiempo, recibirlo con la desilusión de que “a ese señor no se le entiende” o “es muy enredado”; al indagar un poco más me doy cuenta de que ella ha leído las “frases célebres” y los afiches inspiradores de algún centro o de algún terapeuta promocionando su trabajo. Aquí debo aclarar que, en ocasiones, también hay que tener en cuenta la calidad de las editoriales pues nos encontramos libros del tipo “Jung facilito” que tampoco son de fiar pues en aras de la facilidad se pierde la profundidad (a ello me refería en el primer párrafo con lo de “editoriales serias”). Para cerrar este largo paréntesis y hacer puente con lo que sigue pregunto a mis colegas y amigos lectores de la obra junguiana ¿han encontrado en algún libro de Jung las frases “No retengas a quien se aleja de ti porque así no llegará quien desea acercarse” y “Yo no soy lo que me sucedió, yo soy lo que elegí ser”? La encuentro por ahí, sin bibliografía por supuesto, y me hace un ruido enorme en cuanto a forma y fondo, por supuesto puedo estar equivocado, en todo caso esas frases sacadas de contexto pueden engañarnos a todos.

A continuación les comparto algunos de los falsos positivos literarios que más me han impactado.

1.   Comienzo con uno de los más citados, es más, estoy seguro de que yo mismo repetí el error de tantos al decir que pertenece al gran dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht, cuando en realidad fue escrito por su compatriota Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller, acá va ¡únanse a mi todos los equivocados!:

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Brecht junto a su esposa, Helen Weigel.
«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra, porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.»

Hay datos muy curiosos sobre el verdadero autor, un nazi luego convertido a antinazi cuya historia les recomiendo, pero lo más llamativo es que en el Museo del Holocausto de Washington este poema aparece sin las dos primeras líneas; saquen sus propias conclusiones.

2.    El Nobel Gabriel García Márquez no se libró de su falso positivo y hoy circula por la red un texto que se anuncia como escrito tras el diagnóstico de cáncer. Cualquiera que haya leído a Gabo sabrá que ni el tratamiento del tema, ni la forma, ni varias de las ideas podrían haber partido de su pluma y de su espíritu (piénsese, por ejemplo, en la manera como parece distanciarse de la naturaleza humana). La primera vez que lo leí sólo pude pensar que se hizo con todas las buenas intenciones de dar un mensaje muy cristiano y que se atribuyó a García Márquez en un intento de darle más divulgación; luego encontré otra referencia en la web en la que se decía que fue escrito por el humorista y ventrílocuo Johnny Welch. Francamente hasta que no sepamos el libro, el autor y la editorial fuente es mejor mantener la reserva. 

Imagen relacionada  “Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera. Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, a los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero le dejaría que el solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Trata de decir siempre lo que sientes y haz siempre lo que piensas en lo más profundo de tu corazón.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da siempre otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no lo está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si mañana nunca llega, seguramente lamentaras el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.
Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles, “lo siento” “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus nobles pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.
Finalmente, demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan”.

3.    ¿Y cómo no citar aquí nuevamente la que es, quizás, la más divulgada falsa atribución literaria? Sí, el famoso poema “Instantes” de la poeta norteamericana Nadine Stair y que fue citado por una revista argentina de psicología como perteneciente a Borges justo después de su muerte. La viuda de este demandó a la revista y su caso tardó ocho años en ser sancionado en juzgados, tiempo en el cual el poema se repitió tantas veces con la falsa autoría que incluso fervientes seguidores del vate llegaron a validarlo; quizás, entonces, no sea tan malo ¿no?

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Nadine Stair
Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares a donde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.

4.    “Los buenos artistas copian, los grandes roban”.
Muchas personas tienen en Steve Jobs a una especie de guía espiritual moderno, un gurú que viene bien a la era de la web por ser él mismo un creador en ese ámbito. Pero, como afirma la revista digital “La crónica de Chihuahua” en su número de Julio de 2015, Jobs “no hizo su tarea” al afirmar que la frase pertenecía a Pablo Picasso. Al parecer inmediatamente la frase se popularizó y sigue apareciendo como perteneciente al pintor español cuando en realidad ya había sido atribuida al gran poeta norteamericano T. S. Elliot, pero para colmo de males tampoco es de este último y en cambio hoy se sabe que “La frase se originó en un artículo escrito por W. H. Davenport Adams en The Gentleman’s Magazine en 1892” (cita de la mencionada revista). En fin que han sido muchos los malos entendidos con la frase y Steve Jobs casi pasa por ser un gran artista… de esos que roban.

5.    Otro escrito “bonito” pero que no es del Nobel José Saramago es “Definición de hijo”. Su esposa declaró que, de saber de esta atribución ¡Saramago se volvería a morir! Bástenos con esa afirmación categórica:

Resultado de imagen para Jose Saramago"Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y de nosotros aprender a tener coraje.
Sí, Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. Perder? cómo? No es nuestro? Fue apenas un préstamo… el más preciado y maravilloso préstamo, ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos, pues a nosotros ya nos bendijo con ellos"

6.    Para terminar uno más, que tampoco es de Borges: “Poema a los amigos”. El final, aquello de gracias por ser mi amigo, bueno, es más de una esquela o una tarjeta bonita para septiembre que del celebrado (y "cerebrado") argentino:

Resultado de imagen para Jorge luis borges “No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores…
Pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomes en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
Pero si te ofrezco ese espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón,
Pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo amarte como eres y ser tu amigo.
En estos días pensé en mis amigos y amigas,
y entre ellos apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio .
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Gracias por serlo."


Lisímaco Henao Henao
23 de abril de 2018

1 comentario:

  1. Excelente Lisimaco, gracias por tal enumeración de falsos positivos!!!

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