viernes, 1 de septiembre de 2017

El Arte de envejecer

Algunas de las ideas compartidas en el programa de Teleantioquia.

1. ¿Porqué "El Arte"?: Porque "arte" implica "creatividad", y se requiere mucha creatividad para rescatar lo que está reprimido; y en nuestra cultura está reprimido el valor y la importancia de la vejez y de los viejos mientras que está hipervalorada la juventud, cosa que no ocurrió en sociedades tradicionales donde se admiraba e incluso se aspiraba a ser viejo.

2. ¿Cómo podemos ayudar a los abuelos a vivir mejor su vejez?:
Entre otras cosas escuchándolos amorosamente (se habló bellamente del amor en el programa) PERO aunque es valioso que los psicólogos trabajen el tema en hogares geriátricos y demás, una psicología de la vejez debe aplicarse también a la juventud, tenemos qué prepararnos para soltar y dejar ir desde que estamos jóvenes. Cuando trabajé en un geriátrico en España recomendaba a los directivos que lleváramos niños, tanto para que los viejos se sintieran bien al ser tocados, escuchados y al poder volver a jugar, como porque este ejercicio podría también ayudar a los niños a ir haciendo una "memoria emocional" del contacto con los viejos y con la vejez.

3. ¿Qué es lo que pueden darnos los viejos? ¿Porqué no los valoramos? ¿Será porque en una sociedad de producción y consumo, lo que no produce no se valora?: Sí, ¡pero es que los viejos sí producen!, sólo que lo que producen no cotiza en bolsa, es invisible, tiene que ver con que un viejo, y aquí hablo de un viejo que ha elaborado su vida, que la ha valorado con luces y sombras, un viejo que ha vivido tanto y ha trascendido tanto, puede enseñarnos que todo pasa y trasciende, que esas cosas tan importantes que nos parece ahora que si las perdemos se acaba la vida, ¡también se van o se transforman! [La entrevistadora dice en este punto: "¡que la quiebra de los treinta mil millones de pesos no es el fin del mundo"], ¡exactamente! ¡que hay vida después de la quiebra! (y del divorcio y del duelo y de la juventud).

4. ¿Y los otros viejos? ¿esos que están amargados?: Les cuento una historia: yo tenía un trabajo de inmigrante, de esos raros que un inmigrante puede tener, en el geriátrico yo era de servicios generales por la mañana (barría, trapeaba, bañaba abuelos, etc.) y por la tarde era el psicólogo (yo estaba haciendo una maestría en Barcelona). Cuando llegué había una abuela que siempre se sentaba en una esquina del comedor y no se movía de ahí, ella tenía garras y colmillos (las manitos retraídas agresivamente e igual de agresivo un gruñido frente a cualquier acercamiento). Los compañeros de trabajo me dijeron "ten cuidado con ella, es mejor que no te acerques porque ya nos ha arrojado cosas". Pues bueno, por la mañana yo pasaba barriendo y le decía "¡buenos días Mercé!" y ella gruñía y mostraba las garritas, a los veinte minutos pasaba con la trapera (la fregona) y le decía "¡está como bonito el día Mercé!" y ella nuevamente movía sus garras y miraba hacia la pared. Una semana después, ante mi insistencia, levantó los pies para que yo pudiera barrer y trapear debajo, dos semanas después dijo ante mis buenos días "¡qué tienen de buenos!", tres semanas después me dijo "buenos días", y en adelante, cada mañana, me contaba un poquito de su historia, iba soltando. Tenía ocho hijos regados por toda España, había sido desplazada por la guerra franquista desde el sur lo que hizo que vivieran en una pobreza impresionante y hacía mucho tiempo había muerto su marido, de quien hablaba con mucha dulzura ("El meu marit"). Ella poco a poco fue perdiendo sus garras y sus colmillos y se suavizó mucho (en el programa no alcancé a hablar de la sorpresa de los compañeros cuando salimos del brazo a pasear). En los nueve meses que trabajé allí ninguno de sus familiares la visitó.

5. Los jóvenes tienen que escuchar otras historias heroicas en las cuales el héroe muere viejo, como la de Ulises, porque esta idea de que el héroe debe morir joven genera el problemas ta graves como el de las barras bravas: jóvenes heroicos matándose y matando por una bandera.

6. El joven lleva un viejo dentro (a veces niños y jóvenes dicen unas cosas maravillosas, pura sabiduría... aunque también tienen ese lado oscuro del viejo, rígidos, a mi me sorprenden mucho los jóvenes fanáticos y de ideologías radicales), así como el viejo lleva un niño dentro (cuando puede aceptar lo nuevo, cuando deja de juzgar, cuando quiere ensayar cosas). La vejez y la juventud tienen que ver con arquetipos, los cuales además se activan en cualquier momento de la vida, frente a una necesidad profunda.

7. Pero entonces hablemos de arte, seamos creativos para ver la vejez: los achaques de la vejez no son achaques, son condiciones de la vejez como las que tiene cada fase dela vida. ¿ya no ves ni oyes tan bien? ¡significa que ya puedes acercarte a la gente!, ya no tienes que estar pensando en la importancia personal y las máscaras, ¿caminas lento? ¡ya no tienes porqué tener prisa! ¡déjale eso a los jóvenes! ve lento ¿se te olvidan las cosas? ¡pero es que ya no necesitas un montón de datos, ya no tienes que estar al día! lo que recuerdas es lo importante, lo que recuerdas es lo que necesitas recordar para el trabajo de elaborar tu propia historia (que necesita ser escuchada).

8. Finalmente tenemos que preguntarnos porqué la vida humana es una de las más largas entre las especies animales, ¿para qué? ¿Para qué vivir ochenta años si sólo valen los primeros cuarenta?: entonces estamos partiendo de un punto de vista equivocado y nos falta ver que el carácter se forma durante toda la vida, estamos en formación y transformación hasta que morimos, para eso son esos largos años, para elaborar la historia, para elaborar la vida, porque todos merecemos llevarnos una buena historia al otro lado.

Lisímaco Henao Henao.
1 de septiembre de 2017


SINCRONICIDAD: La elección de la imagen de Robert Redford y Jane Fonda se debe a que al salir del estudio de televisión encendí la radio y daban la noticia de que los actores estaban presentando en Venecia su última película. Según el periodista, Robert Redford afirmaba que le estaba sentando muy mal la vejez, que nunca se había preparado para ella, que después de vivir una vida atlética, de lujos y placeres, nunca se había preparado para renunciar a habilidades, deseos e intereses, ni había aprendido cómo capitalizar la vejez. La imagen de la derecha es actual, de ese festival de cine, la primera, de la película "Descalzos en el parque", de 1967

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