sábado, 13 de mayo de 2017

Términos psicológicos populares. Ayudan y perjudican


De cuándo en cuándo algún libro de éxito (serio o no), logra popularizar un término que se considera psicológico o que sirve para explicar algún fenómeno de la vida psíquica y social. Esto se debe a que todos tenemos una psicología y reflexionamos, mucho o poco, pero reflexionamos sobre esa psicología. Todos tenemos un mundo interior y un mundo de relaciones, así que hasta la persona más lega en psicología académica tiene ideas sobre la vida del alma y sus conflictos.
Por ejemplo, hace algunos años nos vimos invadidos por el término "zona de confort", su uso llegó a tal nivel que en algún momento alguien planteó la siguiente idea: "el término "zona de confort" se está convirtiendo en la zona de confort de algunos psicólogos cuando ya no saben qué hacer con un asunto, simplemente le explican al otro que está en una zona de confort".
Risible o no, el asunto es interesante, creo que estos términos populares le aportan a quienes no han estudiado psicología un lenguaje que puede servirles para dar cuenta de sus experiencias. No obstante ello comporta algún riesgo, por ejemplo, que todo se quede en la superficie de la explicación y no llegue hasta la comprensión real de lo que sucede; es lo que puede estar sucediendo con un término, o mejor una expresión, que hace carrera actualmente y según la cual existen "personas tóxicas" de las que hay qué alejarse. Creo que esa es prima hermana de esta otra: "vampiros psíquicos", dos expresiones que a la psicología académica no se le ocurriría utilizar, a menos que se refiera a una imagen arquetipal como la del vampiro en la cultura, pero ese es ya un tema al que no alcanza el popular uso.
Es cierto que uno no tiene porqué estar con cualquiera y que es importante aprender a diferenciarse de entornos agresivos o peligrosos pero, y he aquí el problema de estas dos últimas expresiones, también es cierto que lo inconsciente proyectado, la sombra psíquica, puede aparecer en esas personas difíciles, en encuentros que podrían ayudarnos a comprender nuestra propia toxicidad, esa que tendemos a ver más fácil en los demás. Por otro lado, es posible que estemos llamando "tóxico" o "vampiro" a quien símplemente ha construido un mundo de ideas y representaciones diferente al nuestro, con lo cual esos términos no nos están ayudando para comprender mejor el mundo sino para continuar en la destructiva labor de eliminar su mayor riqueza: la diversidad. A esto último se refiere la imagen que pongo acá (ofrezco excusas por la falta de créditos de la imagen y de su texto, ya que me ha sido imposible saber de la autoría).
Lisímaco Henao H.
Mayo 19 de 2017


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