jueves, 11 de mayo de 2017

El arquetipo de La Madre y la madre personal, "lo materno" y lo femenino. (Fragmento)

El hecho de que La Madre sea un arquetipo, garantiza que la experiencia de lo materno nos sea asequible a hombres y mujeres en todo tiempo y lugar, con sus luces y sus sombras. Pero si además tuvimos una madre (una figura materna) que hizo gala de sus luces y luchó con sus propias sombras, tenemos una buena posibilidad de que eso materno dentro de nosotros nos siga cuidando y permitiendo las más grandes experiencias, aún después de su partida. Una madre así puede enseñarnos tolerancia frente a lo sombrío de la existencia y una actitud positiva frente al hecho de ser humanos, aún en medio de las complejidades que entraña estar en el cuerpo, la época, el lugar geográfico y la cultura que nos tocó. Esto es, además, fundamental a la hora de no idealizar a la madre personal, lo cual suele ser tan dañino para ella como para los hijos mismos.
Una actitud materna así aprendida, es importantisima a la hora de buscar soluciones creativas y transformaciones de la realidad. Una madre interior como esta puede colaborar con lo paterno que, entonces, podrá actuar activamente estableciendo límites no tiránicos sobre la propia vida y la de los demás.
Para quienes han tenido una madre que, debido a sus propias complejidades humanas, vivenció el cuidado y el sostenimiento más desde sus sombras (sus propias carencias y limitaciones), el trabajo que les espera es la redención de lo materno por la vía de la aceptación de esa humanidad de la madre y la conexión con madres sustitutas (estas siempre aparecen aunque el complejo no permita verlas). Pero además, en estos casos, el papel del arquetipo materno como generador de imágenes colectivas sobre La Madre es fundamental.
Existen también casos particulares en los que la madre personal pudo ser percibida de manera muy negativa, a pesar de no ser ella especialmente sombría, esto se debe a que otros complejos pueden llegar a "contaminar" el aspecto positivo del complejo materno.
La madre personal es, además, en nuestra historia personal, la primera imagen que percibimos del arquetipo del Anima (el aspecto femenino del alma), la cual se irá separando paulatinamente de las imágenes maternas para poder proyectarse sobre las mujeres y lo femenino en general. Esta separación, no obstante, se da en grados diversos según ciertas vivencias personales, por ello no es raro que un hombre o una mujer proyecten continuamente a su madre en sus parejas, lo cual no deja de ser problemático pues genera expectativas sobre el otro, expectativas que este quizás no desee, no pueda o no tenga porqué cumplir.
Lisímaco Henao H. 
Fragmento de mi libro "Ego y Alma: en torno a una relación compleja", en preparación.

Lecturas recomendadas: 
C. G. Jung. "Arquetipos e Inconsciente Colectivo".
Clarissa Pinkola Estés. "Mujeres que corren con lobos" (el capítulo sobre el cuento del patito feo).

La imagen puede contener: flor, planta y naturaleza

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