jueves, 28 de abril de 2016

¿Qué relación tienen los Dragones con el día del idioma, las rosas rojas y los libros?


(Dejo esta nota a la consideración de mis amigos y amigas catalanes)

Durante la carrera de psicología me apasioné con los Dragones (de ahí me viene la costumbre de escribir su nombre en mayúscula), la simbología tan llena de opuestos y las implicaciones para la psique occidental de un ser mítico como este son sorprendentes: es la madre primitiva, la totalidad de los elementos, lo inconsciente como enemigo, el guardián del tesoro oculto del Sí-Mismo, el elemento transformador y transformado de la alquimia, el mal demoníaco, el mayor bien en el autoconocimiento, etc., etc., etc.
Un 23 de abril, siete meses después de llegar Barcelona, me sorprendí al ver que en las calles, el metro, los parques y en la universidad, casi todas las mujeres y muchos hombres llevaban rosas rojas en sus manos y que también muchas personas llevaban libros bajo el brazo o paquetes que sugerían libros en ellos. Al preguntar me contestaron que se trataba de una combinación entre el día de los enamorados y el día del idioma, una especie de matrimonio entre las rosas y los libros.
Lo que más me gustó de todo fue conocer el origen de la tradición: todo tenía que ver con un Dragón que en algún punto de la historia mítica de Cataluña asolaba la región de Montblanc - varios pueblos, claro está, se atribuyen ser el lugar originario de la leyenda-. Como en todas las historias que involucran un monstruo tiránico (se trata pues de un motivo arquetipal), a este se le debía, para calmarle, un tributo periódico que en principio fue de dos corderos; cuando escasearon los corderos, los pobladores comenzaron a enviarle doncellas elegidas por sorteo. Todo iba "bien" hasta que le tocó en turno a la hija del rey, quien a pesar de los ruegos del pueblo porque permitiera ser reemplazada, se dirigió noblemente hacia el suplicio.
La imagen se completa, por supuesto, con la aparición de un caballero: San Jorge. Al parecer este fue un cruzado del siglo III que por gracia divina pasaba por allí y se dispuso a liberar a la princesa clavando su lanza en el corazón del oscuro Dragón. ¡y aquí viene el elemento más interesante de toda la historia! de la sangre que manaba de la herida se formó un estupendo rosal de rosas rojas, de las cuales Jorge tomó una y la ofreció a la princesa (y sí, ya pueden adivinar el final con boda y todo eso).
En Cataluña orgullosamente se habla el catalán y se defiende como un importante elemento identitario, así que la celebración del día del idioma español puede no ser compartida por todos pues se acepta popularmente la oficialidad de la lengua catalana sobre esa otra que prefieren llamar castellana (hay complejos motivos culturales y políticos para esta preferencia, incluso las tres rayas rojas de la bandera de cataluña, se dice, podrían representar la marca de las garras del Dragón). Sin embargo el 23 de abril del castellano coincide con el 23 de abril de la historia de San Jordi (San Jorge en catalán), de tal manera que para conmemorarlo todo se recrea, el pasado vuelve a ser presente y se renuevan los vínculos con la identidad colectiva mediante la costumbre: los varones, emulando a San Jordi, regalan rosas rojas a las mujeres, estas, les dan libros, con lo cual también queda señalado el día del idioma castellano (bueno, los libros que se regalan también pueden ser libros en catalán, así que digamos que queda señalado, no necesariamente celebrado por todos).
Aunque pude darme cuenta de que para muchos el día no pasa de ser el día de los enamorados (libros y rosas), estoy seguro de que en la corriente subterránea del inconsciente colectivo se esta renovando y removiendo hoy la confrontación con lo draconiano de la psique y la liberación de lo femenino en hombres y mujeres, aunque como dije al principio, podrían ser mucho más lo que se renueva, debido a las múltiples significaciones del símbolo.
Sobra decir que una vez conocida esta bella costumbre y sus orígenes fui a buscar las rosas y que también recibí algún libro.
(Acompaño esta nota con una fotografía de una de las puertas de la famosa Casa Guell de Barcelona, diseñada por el arquitecto, místico y artista Antoni Gaudí. Es común encontrar rosas y dragones por toda la arquitectura de Barcelona y otras ciudades catalanas).




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