martes, 12 de mayo de 2015

El miedo a envejecer Vs. el sentido de la vejez


¿Para qué sirve la vejez? ¿A qué viene este vivir tanto de la especie humana?

James Hillman
Muchos jóvenes y algunos no tan jóvenes temen ser viejos. No sólo es que teman a la muerte, sino al estado de sufrimiento físico que la vejez comporta, a esa "autoridad del cuerpo" que se impone. El carácter juvenil teme su desaparición, la desaparición de su fuerza y lozanía, de su memoria y agilidad, de sus máscaras. Según James Hillman la vejez puede ser mucho más que un padecimiento o puede incluso mostrarnos su pertinencia a través de ese mismo padecimiento. En su libro "La fuerza del carácter y la larga vida", toma cada manifestación de la vejez, cada uno de sus "achaques" y les va dando un lugar de sentido y crecimiento para el alma. Es muy llamativo que Jung haya dado a la ancianidad la denominación de "última madurez", como queriendo indicar que muchas cosas crecen y se desarrollan a las puertas de la final despedida. Quizás un cambio de perspectiva frente a la vejez calme muchísimas ansiedades y depresiones de la juventud, desacelerando, de paso, esta psicosis colectiva que consiste en intentar vencer al envejecimiento e incluso a la muerte, es decir, que podría este ser un camino para modular la guerra que hemos declarado a la naturaleza y sus ciclos, al cuerpo mismo. Aquí unos párrafos de la introducción del mencionado libro:

"Pero ¿Porqué vivimos tanto? Otros mamíferos desaparecen mientras que nosotros sobrepasamos la menopausia en cuarenta, cincuenta e incluso sesenta años. Nosotros seguimos vivos, utilizando la mecedora o llevando a cabo nuestras rutinas a los ochenta y ocho años. 

No puedo apoyar la teoría de que la longevidad humana sea un resultado artificial de la civilización de su ciencia y de sus conexiones sociales, con el resultado de una pandilla de momias vivientes, de paradojas suspendidas en una zona de nadie. De los viejos como <<retrasados>>.

En su lugar, acojamos la idea de que el carácter exige esos años adicionales y que la larga duración de la vida no nos la imponen ni los genes ni la medicina preventiva ni la connivencia social. Los últimos años de la vida confirman y redondean el carácter."

James Hillman
James Hillman. La fuerza del carácter y la larga vida. Editorial Debate, Madrid, 2000


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